lunes, 11 de abril de 2011

Formación Permanente y Educación Transformadora

      

Eduquemos  con Amor:
Es la esencia de la vida, de la libertad,  del conocimiento, de él, fluye el proceder y actitudes hacia los demás y hacia nosotros mismos.

Mery García Parody   



  La educación transformadora armoniza de manera permanente la construcción de saberes dentro y fuera de la escuela, reconoce las experiencias  previas  de los  estudiantes,   el saber cotidiano de las comunidades, para convertirlo en entes productores de respuestas a la diversidad de problemas. De igual modo desarrolla un currículum permanente, es por ello que,  el docente deberá formarse bajo estos principios, además de: promover la pedagogía de aprender haciendo, investigar transformando, favorecer los aprendizajes con pertinencia sociocultural, centrado en lo humano, promover la reconstrucción histórico-cultural de la escuela a través de la indagación de los contextos; revisar los diseños curriculares y proponer estrategias para la integración de las áreas del conocimiento; mediante planificación por proyectos, desarrollar seminarios de investigación, promover la conformación de redes intra-extraescolares.
 El plan permanente de formación docente se presenta con la posibilidad de ampliar esta mirada disciplinada. Se trabajarán estrategias de revisión de diseños y programas de modo interdisciplinario, multidisciplinario y transdisciplinario además de la metodología de proyectos, para tratar de dar respuesta a su propia formación, investigación, proyección social y producción de conocimientos contextualizados.


SER DOCENTE

El quehacer educativo requiere un de un personal  con praxis en el conocimiento ontológico y axiológico de la persona, pues sólo conociéndoles podría manifestarse y comprender el rol que desempeñan determinadas condiciones específicas que establecen los aprendizajes, saberes, comportamientos  o bien el conocimiento, objetivo indiscutible de todo proceso educativo. Visto de esta forma, el personal que labora en educación, debería tener una sólida formación en su disciplina, como construcción socio- histórica en un determinado contexto. Por ello, es necesario que se conviertan en objeto de análisis y reflexión,  debido a que hoy comparten con otros trabajadores sociales, la contradicción de hallarse sumergidos en un presente apremiante, pero con el compromiso de proyectar un futuro mejor.  Además, el personal que labora en educación hoy, en algunos casos, en la relación hombre-trabajo estaría bloqueada por el desprestigio social y la falta de espacios de autonomía que lo llevan a una carga emocional significativa, dificultándole la tarea, provocándole incapacidad académica, rutina, agresión o por lo contrario, conformismo, siendo estos síntomas un malestar que empaña a  tan digna ocupación.   Frente a la innegable  crisis de valores éticos, morales y  económicos que conjugan una situación peligrosa, contribuyen al deterioro de la imagen el  personal que labora en educación; ocupación cada vez menos atractiva a los ojos de otro tipo de trabajador,  de futuros aspirantes y del conjunto de la sociedad.  En tal sentido, se requiere reflexionar  las dimensiones ontológicas y axiológicas, tomando en consideración lo expuesto.

Mery García Parody