lunes, 11 de abril de 2011

SER DOCENTE

El quehacer educativo requiere un de un personal  con praxis en el conocimiento ontológico y axiológico de la persona, pues sólo conociéndoles podría manifestarse y comprender el rol que desempeñan determinadas condiciones específicas que establecen los aprendizajes, saberes, comportamientos  o bien el conocimiento, objetivo indiscutible de todo proceso educativo. Visto de esta forma, el personal que labora en educación, debería tener una sólida formación en su disciplina, como construcción socio- histórica en un determinado contexto. Por ello, es necesario que se conviertan en objeto de análisis y reflexión,  debido a que hoy comparten con otros trabajadores sociales, la contradicción de hallarse sumergidos en un presente apremiante, pero con el compromiso de proyectar un futuro mejor.  Además, el personal que labora en educación hoy, en algunos casos, en la relación hombre-trabajo estaría bloqueada por el desprestigio social y la falta de espacios de autonomía que lo llevan a una carga emocional significativa, dificultándole la tarea, provocándole incapacidad académica, rutina, agresión o por lo contrario, conformismo, siendo estos síntomas un malestar que empaña a  tan digna ocupación.   Frente a la innegable  crisis de valores éticos, morales y  económicos que conjugan una situación peligrosa, contribuyen al deterioro de la imagen el  personal que labora en educación; ocupación cada vez menos atractiva a los ojos de otro tipo de trabajador,  de futuros aspirantes y del conjunto de la sociedad.  En tal sentido, se requiere reflexionar  las dimensiones ontológicas y axiológicas, tomando en consideración lo expuesto.

Mery García Parody

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